Felicidades y gracias a la vez por su página tan interresante y específica.
Estaba pensando en comprar una cámara para documentar los casos de nuestro laboratorio y para eventualmente hacer algunas tomas en clínica para obtener con precisión características personales del color de los dientes de pacientes de mis clientes, para una mejor personalización. En principio habie pensado emplear 300 o 400 euros en una cámara digital compacta, como la Sony DSC P200 o Kodak Dx-6490 o DX 7590. Al navegar por su página he quedado un poco impresionado por el tipo de cámaras que recomiendan, de prestaciones muy superiores a lo que estaba pensando, ¿que les parece? ¿cuál es una buena cámara para empezar? ¿debo de interesarme por una semiprofesional o profesional o con una buena compacta podría ser suficiente (me interesa sobre todo una reproducción de los colores real)?
¿Podría mejorar mis posibilidades como eventual fotógrafo dental su libro, o mejor el curso?
RESPUESTA 242: Color en una compacta digital
Definitivamente, le recomiendo decidirse por una réflex. Aún teniendo en cuenta que el color en el sistema digital es algo muy delicado de controlar, una compacta le dará muchos más problemas en este aspecto. Sobre todo por la influencia que la luz ambiente tiene al usar diafragmas abiertos (una compacta no pasará de f:8).
La capacidad de control total de las funciones que tienen las réflex, la mayor operatividad - menús, ajustes, etc - respecto a las compactas digitales, unido al uso de objetivos específicos para macrofotografía y de aparatos de flash controlados en TTL, hacen que la elección sea bastante clara. El diafragma mínimo significativamente más alto que tiene un objetivo macro respecto al zoom solidario de las compactas, evita la interferencia de la luz ambiente (o del sillón) en la colorimetría de las imágenes.
Ya habrá visto en algunas de las respuestas de la web, que en muchos de mis cursos los participantes que disponían de cámaras no réflex (incluso cámaras del segmento "prosumer" del tipo de las Nikon Coolpix 8700, Sony 828, Minolta Dimage A1) han comprobado la gran diferencia de resultados y de utilización que hay entre estas cámaras y las réflex de objetivo intercambiable. Hasta el punto de que algunas fotografías determinadas no se pueden obtener con las primeras.
Hoy, la mejor opción es una cámara como la Canon EOS 350 D, con objetivo Macro Canon EF-S 60mm f:2.8 (o 100mm) y un flash con control TTL que puede ser el magnífico MT 24 EX o bien un flash más pequeño (o dos, que en el laboratorio le darán más juego) con cable de control y soporte flexible, sistema que se ilustra en las páginas correspondientes del libro.
Respecto al libro, seguro que le ayudará a conseguir mejores imágenes puesto que el cuerpo principal explica de forma amena pero completa todos los secretos de la técnica aplicada a este campo. Existen capítulos genéricos sobre el manejo de la luz, la fotomacrografía y su aplicación en el laboratorio y en la clínica, con descripción de ejemplos prácticos. En estos momentos, además, se incluyen las pruebas de impresora del anexo actualizado sobre fotografía digital (al tratarse de pruebas de impresora se adjuntan sin cargo extra).
Y en cuanto al curso, evidentemente es algo que también le servirá de forma directa para aumentar sus conocimientos y resolver todas sus dudas. El libro y los cursos son complementarios. El primero provee de las bases de la fotografía y se convierte en una herramienta de consulta permanente, y el curso abunda y profundiza en los aspectos más recientes de la tecnología digital con una parte práctica en la que se aplican los conocimientos a situaciones comunes en el trabajo dental.
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